CUANDO SE CAE LA MASCARA
Cuando desaparece el EGO,
comenzamos a develar los misterios de la Realidad. La Realidad oculta tras la ilusión
de MAYA, que es la ilusión de nuestros sentidos, pensamientos y sentimientos
que crean una versión de la Realidad.
El EGO no es más que un concepto
mental en el cual nos identificamos con un cuerpo y nos separamos del resto del
Universo. Hemos construido este EGO desde siempre y es difícil separarse de él.
Esta más arraigado que una creencia, ya que es parte fundamental de nuestra
manera de ver el mundo. Nos genera picor en la piel, nos quema, nos hace ser
delicados, porque siempre existe una excusa para justificar la presencia del
EGO. Cuando existe el EGO, se define la
existencia de un YO, y entonces existe el YO y el resto del Universo. El EGO
genera la separatividad. Si se desvanece el EGO desaparece la separación y
comenzamos a ver la presencia de la
Unidad.
Si desaparece el EGO, desaparece
el apego, porque no hay nada que me pertenezca. Todo es mío y a la vez nada es mío.
Yo Soy el Todo y también soy la Nada. Nada me falta y nada me sobra. Tengo todo
lo que necesito y necesito todo lo que tengo. Es el estado de máximo éxtasis ya
que no existe la limitación, todo es Uno. Si se desvanece el EGO, desaparece también
la aversión, ya que no podemos despojarnos de nada, porque todo nos pertenece. Aquello
que nos hace sufrir también forma parte de nosotros. No podemos separarnos de
nada porque somos la Unidad, y todo nos complementa.
Finalmente no existe el Bien y el
Mal, porque todo es lo que es, todo es lo que debe ser, todo se complementa, se
dinamiza, se integra y necesariamente forma parte de nuestra vida. Desaparecen
los juicios y los prejuicios y todo lo que sucede está bien tal como es.
Vivimos entonces en un estado de Bienestar, que es el único que existe, porque
no hay nada que nos saque de ese estado de Bienestar.
Al desaparecer el EGO, comienza
la VIDA…
Sadashiva
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