lunes, 11 de septiembre de 2017





CUANDO SE CAE LA MASCARA


Cuando desaparece el EGO, comenzamos a develar los misterios de la Realidad. La Realidad oculta tras la ilusión de MAYA, que es la ilusión de nuestros sentidos, pensamientos y sentimientos que crean una versión de la Realidad.

El EGO no es más que un concepto mental en el cual nos identificamos con un cuerpo y nos separamos del resto del Universo. Hemos construido este EGO desde siempre y es difícil separarse de él. Esta más arraigado que una creencia, ya que es parte fundamental de nuestra manera de ver el mundo. Nos genera picor en la piel, nos quema, nos hace ser delicados, porque siempre existe una excusa para justificar la presencia del EGO.  Cuando existe el EGO, se define la existencia de un YO, y entonces existe el YO y el resto del Universo. El EGO genera la separatividad. Si se desvanece el EGO desaparece la separación y comenzamos a ver la  presencia de la Unidad.

Si desaparece el EGO, desaparece el apego, porque no hay nada que me pertenezca. Todo es mío y a la vez nada es mío. Yo Soy el Todo y también soy la Nada. Nada me falta y nada me sobra. Tengo todo lo que necesito y necesito todo lo que tengo. Es el estado de máximo éxtasis ya que no existe la limitación, todo es Uno. Si se desvanece el EGO, desaparece también la aversión, ya que no podemos despojarnos de nada, porque todo nos pertenece. Aquello que nos hace sufrir también forma parte de nosotros. No podemos separarnos de nada porque somos la Unidad, y todo nos complementa.

Finalmente no existe el Bien y el Mal, porque todo es lo que es, todo es lo que debe ser, todo se complementa, se dinamiza, se integra y necesariamente forma parte de nuestra vida. Desaparecen los juicios y los prejuicios y todo lo que sucede está bien tal como es. Vivimos entonces en un estado de Bienestar, que es el único que existe, porque no hay nada que nos saque de ese estado de Bienestar.

Al desaparecer el EGO, comienza la VIDA…


Sadashiva

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