SOBRE LA
IMPERMANENCIA.-

El Universo está en constante
cambio. Todo cambia; esa es la constante. Todo cambia y se transforma
constantemente en un continuo proceso de transición entre opuestos. La energía se
transforma en materia y viceversa. Ese proceso continuo y constante de cambio
es lo que hemos dado en llamar Impermanencia.
Aceptar la impermanencia es disfrutar
la fugacidad de la vida y fluir con ella. Fluir en ella como la corriente del
río que cambia constantemente y se adapta a su geografía sin esfuerzo. El
río nunca es el mismo, siempre cambia. Por eso decimos que no bebemos agua
dos veces en el mismo río. El agua fluye, se esconde, bordea la orilla, se adapta, atraviesa
los obstáculos y sigue su camino sin parar hasta llegar al mar, en donde
tampoco deja de fluir, sino que se une a la inmensa corriente convirtiéndose en enormes olas que transforman y arrastran toda esa energía.
Ya lo decía Charles Chaplin: Nada
es para siempre en este Universo, ni siquiera nuestros problemas. Y si hay algo
que nos hace daño en este Universo impermanente es apegarnos a cualquier situación.
Apegarnos es limitar nuestra libertad. Limitar nuestra capacidad de ver la vida
como se nos presenta, abundante y plena; apegarnos es mantener la visión
cerrada y limitada que nos impide ver mas allá de nuestras capacidades.
Somos Seres con infinitas
capacidades y múltiples talentos. Cada uno de ellos se aplica en cualquier situación
y nos permite abrirnos a la vida y celebrar con ella la diversidad de su
bienaventuranza, alegría y felicidad. Cada una de esas palabras es un camino
que decidimos recorrer, no una meta para alcanzar. Las metas son para
alcanzarlas, el camino es para disfrutarlo.
Sadashiva
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