martes, 31 de enero de 2017

SOBRE LA IMPERMANENCIA.-

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El Universo está en constante cambio. Todo cambia; esa es la constante. Todo cambia y se transforma constantemente en un continuo proceso de transición entre opuestos. La energía se transforma en materia y viceversa. Ese proceso continuo y constante de cambio es lo que hemos dado en llamar Impermanencia.

Aceptar la impermanencia es disfrutar la fugacidad de la vida y fluir con ella. Fluir en ella como la corriente del río que cambia constantemente y se adapta a su geografía sin esfuerzo. El río nunca es el mismo, siempre cambia. Por eso decimos que no bebemos agua dos veces en el mismo río. El agua fluye, se esconde, bordea la orilla, se adapta, atraviesa los obstáculos y sigue su camino sin parar hasta llegar al mar, en donde tampoco deja de fluir, sino que se une a la inmensa corriente convirtiéndose en enormes olas que transforman y arrastran toda esa energía.

Ya lo decía Charles Chaplin: Nada es para siempre en este Universo, ni siquiera nuestros problemas. Y si hay algo que nos hace daño en este Universo impermanente es apegarnos a cualquier situación. Apegarnos es limitar nuestra libertad. Limitar nuestra capacidad de ver la vida como se nos presenta, abundante y plena; apegarnos es mantener la visión cerrada y limitada que nos impide ver mas allá de nuestras capacidades.

Somos Seres con infinitas capacidades y múltiples talentos. Cada uno de ellos se aplica en cualquier situación y nos permite abrirnos a la vida y celebrar con ella la diversidad de su bienaventuranza, alegría y felicidad. Cada una de esas palabras es un camino que decidimos recorrer, no una meta para alcanzar. Las metas son para alcanzarlas, el camino es para disfrutarlo.




Sadashiva

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